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lunes, 15 de noviembre de 2010

Artículo sobre el castigo físico

Hoy ha salido otro artículo en "El mundo", que destapa la situación de España en cuanto al respeto hacia los niños. Se titula "Los niños españoles todavía se educan con el azote".
Este es el enlace: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/11/15/psiquiatriainfantil/1289817023.html

sábado, 13 de noviembre de 2010

Cahorros humanos (Mireia Long)

Los cachorros humanos no están hechos para vivir encerrados, va contra su naturaleza estar quietos, solos, en silencio y atados a su balancín mucho rato. No, no nacen para estar en pisos ni en cochecitos la mayor parte del tiempo. Necesitan aire libre, una tribu, acompañar a su madre día y noche en todas sus tareas, ir en brazos viendo el mundo desde nuestra altura y jugar en el suelo con nuestra compañía.

Desde luego no están tampoco programados para ser criados por una madre que está sola casi todo el tiempo y mucho menos por una cuidadora que no es de su familia y que tiene 3 o 4 o más bebés a su cargo. Esta es una realidad biológica y etológica en la que todos los especialistas estarán conformes, pero que choca con las diferentes soluciones culturales que han dado los seres humanos a la crianza.

Las madres y los padres actuales se encuentran, muchas veces, abrumados por mil problemas en la crianza, cosas que asombrarían a personas de otras culturas o de otras épocas pero que a nosotros nos tienen muy preocupados: el bebé pide brazos, el bebé se despierta, el bebé pide teta cada media hora, el bebé no quiere quedarse en la guardería, son ejemplos de ello.

Y es que nos empeñamos en exigir de los bebés cosas que no están en su naturaleza como cachorros de mamífero y primate. Y eso, por muchos avances de la sociedad moderna, no se puede cambiar. Somos lo que somos.

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Lo que no quieren nuestros cachorros humanos
Nuestros cachorros humanos no quieren dormir en sus cunas separados de nosotros. Claro, es que su naturaleza les indica que deben dormir, como el resto de los primates, abrazados a su mamá y tomando teta. Dormir en otro cuarto es un invento de la sociedad occidental actual. Nunca les ha pasado nada malo a los niños por dormir con sus padres, no salen raritos ni menos independientes. De hecho, los niños humanos siempre han dormido con sus padres. Es parte de la Historia de la Humanidad y una de nuestras características como especie.

Nuestros bebés no quieren quedarse en el cochecito quietecitos y arman jaleo para que los tomemos en brazos. Claro, el bebé humano no puede moverse por si mismo e instintivamente sabe que si se queda solito podría ser devorado, por lo que intentará que lo llevemos sea con carantantoñas, sea con lloros desesperados.

Y como no pueden andar ni pueden siquiera agarrarse a nuestro pelaje inexistente como monos desnudos, pues necesitarán que los llevemos en brazos y todo su instinto lo reclama. Es que son así, no es maldad, no es manipulación, no es ganas de fastidiar, no es mala educación. Es su naturaleza, su realidad. Los humanos somos así. Los bebés humanos son de una especie que lleva a sus hijos en brazos desde el amanecer de los tiempos. Todos los avances de la sociedad moderna no cambiarán lo que los bebés necesitan para sentirse seguros y felices de manera instintiva.

Nuestros bebés se aburren soberanamente en casa y reclaman atención continua para distraerse. Para poder hacer nuestras cosas terminamos metiéndolos en el parquecito hasta que ya no se quejan o los ponemos delante de la televisión. No podemos manejar la situación e, incluso si porteamos en casa y el niño nos acompaña en todas las tareas, termina siendo aburrido y un poco agotador. Y es que no estamos hechos para criar en soledad.

La especie humana en estado natural
Nuestra especie no se formó en nucleos de familias nucleares metidas en compartimentos estancos. Nuestra especie es una especie de tribus, en las que hombres y mujeres de todas las edades, en grupos de unos 30 parientes, recolectaban cerca de un asentamiento que iría variando cada cierto tiempo, siguiendo los frutos o la caza.

En esos grupos las mujeres tendrían hijos de manera espaciada, ayudadas por una lactancia a demanda prolongada y por las dificultades periódicas, y también, tristemente, por una alta mortalidad infantil.

Si al bebé hay que llevarlo en brazos todo el tiempo no tiene sentido tener varios hijos seguidos aunque se pueda contar con ayuda para su transporte y cuidado. Los niños humanos serían autónomos en sus movimientos hacia los cuatro años y precisamente es a partir de esas edades, y no antes, cuando son capaces de asumir la llegada de un hermano entendiendo mejos lo que va a significar y pudiendo demorar sus demandas. También es a partir de estas edades cuando se produciría el destete paulatinamente tardando incluso en ser definitivo hasta los siete años, que es cuando aparcen los signos de dentición avanzada y cuando madura completamente el sistema inmune.

Nuestros niños tienen celos, muchos de ellos sufren enormemente cuando llega un hermanito. Y ese sufrimiento no parece que debiera ser tan intenso si tener un hermanito fuera algo para lo que los preparara su evolución emocional. Posiblemente el que el niño humano necesite atención de un adulto casi continuada hasta los cuatro años aproximadamente tiene algo que ver con esas emociones tan intensas. Una madre humana ancestral no tendría otro bebé hasta que el mayor no llegara a una edad en la que pudiera prescindir de ella más rato al día y por eso a nuestros hijos les cuesta tanto adaptarse a la llegada de un hermanito cuando son muy pequeños. Es comprensible si entendemos su naturaleza y, entendiéndolo, seguro que podemos ayudarle mejor a enfrentar esos cambios si el segundo bebé llega rápidamente.

En los grupos humanos originarios la mortalidad sería alta y la esperanza de vida muy breve. Pero existían padres y madres, adolescentes, niños de variadas edades y unos pocos ancianos. Todos se ayudaban y se cuidaban, aunque posiblemente no eran muy amables con los desconocidos. Los niños se relacionaban con todos durante todo el tiempo, no aprendían en salas con muchos niños de su misma edad y un adulto de otro grupo familiar desconocido. Por eso las guarderías les cuestan tanto y hay conflictos, realmente el bebé humano no está hecho para estar con tantos bebés de su misma edad a la vez y con tan pocos adultos. No es su naturaleza.

La madre paría atendida por mujeres de su entorno en las que confiaba, no por desconocidos. Desde niñas, habían ayudado en la crianza de otros niños y habían aprendido mucho sobre la lactancia y el cuidado del bebé. En el puerperio la hormona del amor las inundaba, sin interferencias externas. Y posiblemente, si todo estaba bien, viviera con tranquilidad el proceso, unida a su cría, y luego sería acompañada por sus comadres. Cuando estaba recuperada y se unía al grupo no estaban nunca solas, había brazos amigos que las rodeaban y colaboraban con ellas. No pasaban el día entero en un piso metidas ni solas con su hijo. Por eso esa soledad del piso nos deprime y agota tanto a nuestros niños.

Necesitamos comadres, necesitamos una tribu, pero no sabemos construirla de nuevo, con personas que nos hagan sentir seguras y confiadas, respetadas en nuestra maternidad pero apoyadas. ¿Es realmente imposible encontrar ese grupo humano que nos complete?

Conclusión
A veces la cultura y la sociedad nos alejan de la felicidad que solamente podemos sentir si esa sociedad no reniega de nuestros orígenes e impulsos naturales. No es cuestión de volver a las cavernas o desaprovechar las ventajas de una vida más cómoda, sino conectar con nosotros mismos y no romper con las necesidades emocionales que nos caracterizan como seres complejos, humanos, primates, mamíferos, tribales, con crías apegadas absolutamente indefensas y grandes cerebros que desarrollar. La civilización no debería violentar nuestra naturaleza y muchos de nuestros conflictos y problemas nacen precisamente cuando lo que nos marca la sociedad choca con los instintos, las necesidades y las emociones básicas.

Por ese motivo seguiremos hablando del tema. Partiendo de que los cachorros humanos son mamíferos y primates con necesidades y características programadas naturalmente y de que nosotros también necesitamos ciertas cosas en nuestro entorno para disfrutar de la crianza, seguro que entre todos podemos darnos ideas para conseguir compatibilizar modernidad y Naturaleza en la medida de lo posible. Hay estudios históricos, antropológicos y etológicos que pueden darnos claves al respecto.

http://www.bebesymas.com/desarrollo/los-cachorros-humanos

jueves, 28 de octubre de 2010

Las confesiones de Sanchez Dragó

Me he quedado atónita el intelectual Sannchez Dragó reconoce haberse acostado con niñas de 13 años en Japón.
Para leer la noticia hacer clic en este enlace. http://www.lavanguardia.es/cultura/noticias/20101026/54059567575/sanchez-drago-reconoce-en-su-ultimo-libro-que-se-acosto-con-dos-ninas-de-13-anos.html

lunes, 18 de octubre de 2010

Solos entre cuatro paredes.

Un documental sobre niños y adolescentes en un reformatorio. Algunos fueron enviados allí por robar,incluso hay casos de homicidio y violación. El documental revela que detrás de esos "delincuentes" se esconden niños asustados.

lunes, 4 de octubre de 2010

Libros especiales.


Hay libros que me gustan especialmente, y que me han dejado una huella. Uno de ellos se titula "Soy un niño con Síndrome de Asperger", está escrito por Kenneth Hall, un niño de diez años de Irlanda del Norte. Fue diagnosticado con Síndrome de Asperger a los 8 años, y fue desde entonces que dejó de ir al cole para ser educado en casa, con ayuda de una profesora particular.
La idea de escribir un libro fue del Comité de Educación de su pais, para dar a conocer dicha discapacidad desde el punto de vista de un niño.

miércoles, 23 de junio de 2010

Carta a la revista "El semanal"

Estimado señor o señora,

Les escribo con motivo de la última entrevista a Eduard Estivill que se público en la pasada revista. Ignoro cuáles fueron los motivos que le llevaron a entrevistar a este señor, pero el caso es que su método no está sustentado ni avalado por la ciencia moderna. Es más, ni siquiera es su método, sino un calco del método Ferber de hace décadas. La ciencia estipula que los niños ,al no atender sus llantos sufren subidas de estrés que no pueden controlar. Si estas situaciones se repiten; como consecuencia, el niño puede sufrir daños en el cerebro además del daño que produce el método en sí. El señor Ferber pidió perdón hace años a todas las madres cuyo método les causó algún perjuicio a sus hijos.

No menciono nada acerca de los sentimientos que me produce el señor y su método -eso se lo dejo a la sensibilidad de cada uno-, porque no quiero que mi aportación suene como algo radical.

Hay otros libros en el mercado cuyos métodos sí están basados en la ciencia; "Bésame mucho" de Carlos González y "Dormir sin lágrimas" de Rosa Jové. Lo digo a modo de sugerencia para que en la próxima entrevista se aseguren de entrevistar a alguien que sepa de niños y que tenga la mínima empatía hacia ellos.

Atentamente,

martes, 22 de junio de 2010

Argumentos a favor del cachete

Como habréis leído en mi otro post estoy en contra de cualquier castigo físico hacia los niños. Ahora voy a contestar a los típicos argumentos para justificar/defencer su uso. Está fue mi intervención en un foro dejo aquí el enlace: http://www.crianzanatural.com/forum/forum_posts.asp?TID=126104&KW=mujer&PID=1945705#1945705

"Pero si el azote a un niño pequeño se le olvida enseguida" ahora se sabe que el ser humano consta de un cerebro emocional que almacena la vivencia vividas, incluídas las agresiones y las humillaciones. (Además, el cerebro humano consta de una hormona llamada cortisol que funciona como amortiguador del estrés. Cuando un niño recibe un cachete esta hormona se dispara, y los niños no pueden controlar su propio estrés).
"A mí también me pegaron y no me ha pasado nada" por eso pegas, porque necesitas descargar contra tu hijo el sentimiento enmascarado de rabia que sientes hacia tus padres. Por razones evolutivas, un niño nace desvalido y nacen con el instinto de que van a ser amados, cuidados y protegidos. En vez de eso, son vejados y agredidos -reciben un trato venenoso-, pero a la vez se les dice que lo hacen por su bien. Entonces al crecer reproducen -o muestran tendencia a reproducirlo- el mismo comportamiento que tuvieron sus padres porque el inconsciente del cerebro tiene grabado que ésa es la forma de tratar a los hijos.
"Pero tú no tienes hijos, o no son tan malos como los mios" tampoco conozco a tu mujer, pero independientemente de eso merece un trato digno, como cualquier persona.
"No es lo mismo un niño que un adulto; un niño no razona" más razón para no pegarle, si no razona no es responsable de sus actos, sigue lo que le dictan sus impulos. Un enfermo de alzeimer no razona y no es responsable de sus actos.
¿Alguna razón más?.

lunes, 14 de junio de 2010

Nacer vs morir

Ayer en un programa de laSexta vi un reportaje llamado "Nacer vs morir", donde se comparaba la diferencia de precio entre pagar los gastos de un bebé a los gastos de un difunto.
El programa en cuestión no era un reflejo de la realidad en el tema de bebés. Entrevistaron a una pareja que se había gastado 9000E en la habitación de su hijo. La mayoría de las cosas que salían eran totalmente innecesarias: Dos carritos, una cámara-comunicador, infinidad de juguetes...¡Para un bebé de 5 meses!.
Muchos estarán pensando que ese bebé es muy afortunado porque no le faltará de nada;sin embargo desde mi punto de vista le faltaba lo más importante: teta a demanda, brazos y mimos. Somos tan superficiales y consumistas que necesitamos muchas cosas para ser felices; y , lo que es peor, pensamos que los demás son igual. No obstante a un bebé pequeño poco le importará su ropita de marca y su habitación de lujo, lo único que pediría (y lo pide a su manera) sería las tres cosas que he mencionado antes, y poco más.
Si tuviese un bebé compraría:
-La ropa necesaria.
-Un portabebés.
-Una bañera.
-Pañales desechables (Primer mes, luego me pasaría a los de tela)
-Una cuna.
Ya está. Seguro que la gente me criticaría pero estaría tranquila atendiendo las verdaderas demandas de mi hijo.

sábado, 24 de abril de 2010

Los cachetes

Siempre que hablo de los cachetes -yo estoy en contra de cualquier violencia contra los niños- invariablemente la gente me contesta a la defensiva, casi como si les hubiese insultado. "Nadie se ha traumado por recibir bofetadas", "es que entonces el niño se convertirá en un tirano"; arguyen los que están a favor de su uso.
En mi caso ese tipo de correctivos sí que me han afectado de una manera muy negativa, entre otras cosas, me dejó la autoestima por los suelos. No sólo los cachetes también las humillaciones, todavía me acuerdo la sensación de impotencia y rabia que sentía en mi cuerpecito.
No tengo hijos pero sólo por éste motivo, sé que no utilizaré correctivos físicos.
Seguramente los lectores estarán pensando que, aunque yo me sienta así, es "cosa mía"; pero que de todas formas no hay ninguna prueba de que sean malos para los niños, ¿verdad?.
La verdad es que antes también pensaba así, y de hecho me avergonzaba por pensar que mis padres me habían tratado mal. En cambio un día cayó un libro en mis manos "Por tu propio bien" de Alice Miller, en el que precisamente trataba sobre las consecuencias de determinada educación en los hijos y su relación con la violencia.

Entonces vayamos al grano ¿Los cachetes afectan negativamente a los niños si o no?.
Si. El cerebro de los humanos es prematuro en su nacimiento por cuestiones evolutivas; la pelvis de la hembra humana es demasiado estrecha para dar cabida a un cerebro de mayor tamaño que el de un bebé recién nacido. El cerebro crece en tamaño en aproximadamente los primeros 4 años, pero se sigue desarrollando posteriormente. El cerebro se desarrolla según el trato que reciba. Al nacer el bebé no tiene empatía, el que la desarrolle o no depende del trato. Un bebé/niño que es pegado/humillado/ignorado durante los primeros años percibe su entorno como hostil, y es posible que desarrolle una tendencia a la agresividad para defenderse. En otros casos el niño desarrolla o desarrollará una tendencia a enfermar sin causa aparente. Estas son dos de las posibles causas, que no se den no significa que el niño sea inmune a los cachetes; ninguno lo es.
Estos hechos se pueden comprobar gracias a la tecnología moderna.

Entonces ¿por qué no es la gente violenta? Pero, ¡si casi todos hemos recibido cachetes!.
En esta sociedad existe mucha gente violenta lo que pasa es que muchos la reprimen, o la ejercen contra grupos reducidos contra los que la violencia es aceptable (contra niños pequeños). También existe la violencia verbal, o la violencia que se emite por televisión.
Además se sabe que las personas que fueron pegadas o humilladas durante la infancia tienen mayor tendencia a cometer actos delictivos. Según algunas investigaciones un 80% de los delincuentes sufrieron agresiones durante su infancia, en cambio la psicóloga Alice Miller -a quien he mencionado antes- dijo que estaba segura que el 100% de los criminales sufrieron malos tratos, pero muchos de ellos defienden a sus padres con el pretexto de que "sus padres les pegaban porque eran malos" ("El saber proscrito" Alice Miller)
Adolf Hitler por ejemplo tuvo una infancia dura. Sufrió palizas de su padre borracho desde antes de nacer. En la biografía escrita por Ian Kershaw aparecen algunos detalles.

Pero un niño no controla sus impulsos, algo habrá que hacer para que entienda el bien del mal, ¿no?
Que una persona no controle sus impulsos no es escusa para pegarle, al contrario. Un enfermo de alzeimer tampoco controla sus impulsos y no es razón para pegarle ¿verdad?.

Algunos enlaces, para quien quiera más información:

El colegio y la alegoría de la caverna

Tenía yo 3 años cuando mi madre me llevó a una "caverna" a la que llamaban colegio. Era un edificio donde dejaban a los niños para que aprendiesen y se "hiciesen amiguitos" entre ellos. Yo, que hasta entonces había sido una "niña ejemplar"- según las palabras de mi madre-, empecé a tener "comportamientos malos".
Desde el primer día no me adapté en aquel lugar hostil, donde no te daban ningún cariño ni consuelo y encima te juzgaban por cualquier cosa que -según su criterio- hacías "mal" . Me tildaron de insociable porque no me interesaban aquellos niños, y tanto en el cole como en la familia se preocuparon por no "poder adaptarme".
En definitiva me sentía como si me hubiesen atrapado en la caverna de Platón; un lugar oscuro donde me hacían estar quieta y callada, como si te atasen de pies y manos y te pegasen esparadrapo en los labios.
A veces veía un rastro de luz en aquel oscuro lugar, ¡el mundo real!, en el que quería vivir yo,por mucho que mis padres y profes me dijesen lo contrario.